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El apio «Bergers weiße Kugel» se ha salvado

Cómo las plántulas de una variedad de apio especial se han plantado en la tierra de Holzminden a pesar de la falta de mano de obra de temporada y por qué la nueva autorización de las semillas garantiza la alta calidad de los productos de Symrise.

La pandemia del coronavirus afecta con dureza a los agricultores en Alemania. Las cadenas de suministro interrumpidas, la pérdida de negocio, la caída en los ingresos y la falta de mano de obra de temporada para el trabajo en el campo les ponen las cosas muy difíciles. Para Symrise y sus socios locales, esto significa que hay que adaptarse rápido a la situación e improvisar. Este es el caso de Heinrich-Mark Severin, de Holzminden. En más de 13 hectáreas, él y su mujer cultivan en exclusiva para Symrise la variedad de apio especial «Bergers weiße Kugel», que se podría traducir como «bola blanca montañesa». Y llevan haciéndolo 20 años.

Para que la cosecha fuera posible también esta temporada, las plántulas tenían que estar en la tierra en el mes de mayo. Hay que tener en cuenta que se trata de entre 400 y 600 toneladas de bulbos de apio. ¿Qué hacer si no hay jornaleros disponibles para la siembra por las restricciones de desplazamiento? «Lo teníamos muy claro: solo lo podemos conseguir juntos», afirma Niklas Püttcher, Buyer Agricultural Products, y recurrió a la directora de formación Petra Brychcy. Ella les pidió ayuda a los aprendices de la sede de Holzminden... y muchos acudieron a la llamada.

Lo teníamos muy claro: solo lo podemos conseguir juntos.
Niklas Püttcher, Buyer Agricultural Products

El 20 de mayo, 50 jóvenes symrisianos se reunieron con la familia Severin para plantar aproximadamente un millón de plantas de apio. «Los ayudantes las plantan cada 30 centímetros. A una velocidad de casi un kilómetro a la hora, esto supone 192 unidades en 60 minutos», explica la agricultora doctorada Sinje Kluge-Severin. «Con el carro especial para plantar apio, se consiguen además hileras limpias». UNA BOLA BLANCA MUY ESPECIAL Para los aprendices, este trabajo no solo supuso una forma natural de ayudar, sino también una interesante variación respecto a su actividad habitual, ya que Niklas Püttcher les dio una clase sobre las particularidades de la «Bergers weiße Kugel». «Es una variedad muy antigua que ya solo se utiliza para fines industriales», explicó el encargado de compras de productos agrarios. Y eso se detecta a simple vista, ya que lo característico de esta variedad son las manchitas oscuras en su interior. «Estos denominados “nidos de azúcar” son decisivos para su sabor tan típico e intenso», añade Püttcher. Es decir, justo lo que necesita Symrise para producir jugo y concentrado. Sin embargo, los consumidores consideran las manchas marrones más como un defecto que como un indicio de calidad, por lo que evitan comprar la «Bergers weiße Kugel» ni en conserva ni como productos congelados o precocinados. En consecuencia, el sector de la alimentación no está interesado en esta variedad. Esther-Corinna Schwarze, Senior Technologist Agro Science, llama la atención sobre las consecuencias: «Por tanto, la “Bergers weiße Kugel” dejó de tener interés económico también para los cultivadores de semillas y se hizo difícil de encontrar». Incluso la Agencia Federal de Especies de Alemania decidió no prolongar la autorización para continuar con el cultivo.

Valor cultural


La autorización de las variedades es requisito imprescindible para la comercialización profesional de semillas de especies agrícolas de plantas y verduras. Las condiciones para la autorización de una variedad son la posibilidad de diferenciarse de otras variedades, la homogeneidad y la resistencia, que se comprueban mediante cultivo al aire libre o en invernadero, y también el hecho de que su denominación como variedad se pueda registrar. Además, en el caso de variedades de plantas agrícolas, debe existir un valor cultural para la tierra. Una variedad posee un valor cultural para la tierra cuando, en el conjunto de sus propiedades que determinan el valor, permite esperar una mejora considerable para el cultivo de plantas en relación con las variedades equivalentes autorizadas, así como para el aprovechamiento de la cosecha o el uso de los productos obtenidos a partir de dicha cosecha. La autorización para una variedad se otorga con una vigencia de 10 años. Una vez expirado este lapso, se puede prorrogar si así se solicita.

Si las plantas de apio crecen correctamente, el agricultor de Holzminden Heinrich-Mark Severin podrá cosechar para Symrise unas 500 toneladas de bulbos de apio.

Las plantas se hacen crecer de las semillas en el invernadero antes de trasladarse al campo.

LA VARIEDAD CARECE DE ALTERNATIVA En los últimos años, los cultivadores de plántulas que colaboran con Symrise cubrieron su demanda de semillas aún con las existencias de un antiguo proveedor. Entonces se acabó. Sin embargo, el sabor tan típico e intenso de la variedad de apio utilizada es decisivo para el extracto producido a partir de ella. Esto se utiliza en más de 125 productos que se venden en una cantidad por encima de las 400 toneladas al año. «Esta variedad de apio especial es una materia prima importante para nosotros que no es tan fácil de sustituir», lo resume Steffen Grothe, Development Manager Culinary. «Dedicamos mucho tiempo a buscar una alternativa, pero hasta la fecha no la hemos encontrado», señala Püttcher.

Por tanto, parecía que la única solución viable era conseguir sin demora una nueva autorización para la variedad ya acreditada. Entonces, Grothe se puso en contacto con el productor de semillas suizo Sativa, que ya era conocido como posible proveedor. Tras algunas reuniones, la empresa se mostró dispuesta a volver a incrementar el volumen de la variedad y, con la ayuda de Symrise, poner en marcha una nueva autorización. «Esto nos alegra mucho, ya que para la mayoría de los productores de semillas no resulta comercialmente atractivo plantearse semillas para solo un millón de plantas, aproximadamente», reconoce Grothe. «Con Sativa, tuvimos la suerte de ganarnos como socio a una empresa pequeña y flexible que no solo trabaja con nuevos cultivos biodinámicos de variedades de verdura, sino que también se dedica a la conservación de las variedades tradicionales y está comprometida con la biodiversidad de las especies». NUEVA AUTORIZACIÓN CONCEDIDA Por otra parte, la distribución de semillas está estrictamente regulada por la Ley de semillas no solo en Alemania, sino en toda la Unión Europea. «Por un lado, debe proteger al consumidor garantizando la pureza de las variedades y, por otra parte, darle seguridad al cultivador», explica Esther-Corinna Schwarze. «Porque los cultivadores invierten mucho dinero en el cultivo de las nuevas variedades, y por eso se les quiere dar la posibilidad de obtener una autorización exclusiva que les permita tener protegida su inversión durante un tiempo determinado». Así la competencia no puede copiar las semillas y comercializarlas.

La Ley de semillas debe proteger al consumidor y dar seguridad al cultivador.
Esther-Corinna Schwarze, Senior Technologist Agro Science

Esther-Corinna Schwarze conoce bien los requisitos para una nueva autorización y sabe qué contactos hay que establecer. Una vez que se puso en contacto con la Agencia Federal de Especies de Alemania, el paso más importante estaba dado. El camino hacia la nueva autorización quedó despejado y se pudo utilizar el permiso provisional para la precomercialización, ya que todavía había semillas suficientes para usar en el año 2020. Esto permitió plantar en mayo el citado millón de plántulas.

Esther-Corinna Schwarze, Steffen Grothe y Niklas Püttcher están impresionados por la colaboración entre distintos departamentos y empresas tanto durante la campaña de plantación como a la hora de autorizar de nuevo la «bola blanca». «Esa es la clave del éxito, también para proyectos que pueden y deben llegar en el futuro».


Más información sobre los 17 SDG en el SymPortal: https://t1p.de/SYM-SDG

Hubo que distribuir un millón de plantas en 800 hectáreas.

Las mascarillas también eran obligatorias en el carro durante la plantación.

El carro especial presenta dispositivos que regulan la distancia exacta y la profundidad adecuada para la planta.

Niklas Püttcher, de Symrise (izq.), y Heinrich-Mark Severin observan los ejemplares plantados.

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