TEMA CENTRAL SOSTENIBILIDAD

¡La banana lo da todo!

La economía sostenible también significa para Symrise comprobar una y otra vez si en el procesamiento de materias primas se generan flujos secundarios de los que se puede obtener un valor añadido. En el caso de las bananas, se ha conseguido.

Ecuador es uno de los mayores productores de banana del mundo. Aquí, en la sede de Pasaje, la Business Unit Diana Food procesa la fruta para hacer purés, copos o polvo y chips de banana. Esto da lugar a 22000 toneladas de cáscaras de banana al año. Hasta ahora, estas cáscaras se compostaban y se volvían a usar en los bananales como fertilizantes. ¿Pero qué pasaría si se procesara parte de estas 22000 toneladas y se pudiera fabricar un nuevo producto a partir de ellas?

El equipo de investigadores y técnicos de aplicaciones dirigido por Fabien Neaud se planteó esta pregunta. En 2015, cuando aún trabajaba en Francia, Neaud tuvo la idea de analizar con más detenimiento la cáscara de la banana para un posible procesamiento. Ahora, ocupa el cargo de R&D Manager LATAM en Chile y ha tutelado el largo camino que va desde los primeros análisis hasta el producto acabado. «Hace cinco años, mi trabajo consistía en producir copos y crujientes de las más diversas variedades de fruta y verdura. Por eso no me resultaba extraño trabajar también con cáscaras de banana», comenta Neaud.

Veo un gran potencial en el aprovechamiento de los flujos secundarios en todo el Grupo Symrise.

Fabien Neaud, R&D Manager, Nutrition LATAM

Lo que sus colegas y él averiguaron en sus estudios fue muy prometedor, ya que las cáscaras de banana, ricas en fibra, presentan multitud de ingredientes activos que las hacen interesantes para su ulterior procesamiento. Además de diversos aminoácidos y potasio, contienen también triptófano, que es una etapa previa de la serotonina y la dopamina. Ambas se conocen popularmente como «la hormona de la felicidad». Sus propiedades más famosas son su capacidad para mejorar el estado de ánimo y también para mejorar el sueño. Por tanto, era lógico pensar en un producto de Consumer Health, por ejemplo en forma de suplemento dietético. Las propiedades y los componentes que hay en las fibras de las cáscaras también despertaron el interés de diversas Business Units. Sin embargo, dado que las cáscaras de banana no están clasificadas como alimento ni en EE. UU. ni en Europa, en principio no se siguió con la idea de crear un producto a partir del puré seco de cáscara de banana. Se quedó solo en algunos ensayos.

Pero entonces mostró su interés el cliente de Symrise TCI Taiwan, fabricante de bebidas funcionales. «Ya tenían en su catálogo un producto hecho de cáscaras de banana frescas cuyo efecto debe ser mejorar el ánimo», relata Neaud. El nombre del producto era Happy Banana. A diferencia de EE. UU. y Europa, las cáscaras de banana sí están consideradas como alimentos en Taiwán. Eso eliminaba un gran obstáculo. Ya nada impedía el procesamiento de las cáscaras de banana.

Ahora, TCI Taiwan ya ha realizado su primer pedido. Neaud es optimista y cree que aún hay muchas más posibilidades para usar productos basados en las cáscaras de banana. «Detecto un gran potencial para otros productos. No solo para el ser humano, sino sobre todo en la comida para animales. En ese ámbito, las normativas no son tan estrictas. No hay que olvidar que ya usamos fibras de verdura para fabricar el pienso».

Los copos de cáscara de banana se promocionan ahora también en todo Symrise. Si las cosas van bien, quién sabe si este producto teóricamente secundario no podría dar lugar algún día a un producto de pleno valor.


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