CIENCIA & INVESTIGACIÓN

Dentro hay lo que se indica fuera

Colaboran en el control de calidad: Chee Ghee Seng, Senior Analyst en Singapur, y Carolin Denziol, tecnóloga en Holzminden.

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Dentro hay lo que se indica fuera

Cómo los controladores de calidad de Holzminden y Singapur garantizan que las materias primas y los productos sean absolutamente seguros.

Todo el que compra un producto debe confiar en que es inocuo para la salud. Esto afecta especialmente a los ali­men­tos. Si están contaminados o se incluyen in­gre­dientes falsificados, las con­se­cuen­cias pueden ser graves. «Con los equipos de control y los métodos de análisis más modernos, garantizamos la seguridad de nuestros productos y cumplimos los estándares certificados», afirma Gerd Lösing, Vice President Global Quality Control y miembro del Consejo de Supervisión de Symrise. Además de las omnipresentes contaminaciones por hongos o pesticidas, la lucha contra las falsificaciones de origen criminal se ha puesto desde hace algunos años en el foco de la seguridad alimentaria.

En efecto, algunas sustancias de origen son tan valiosas y costosas a la hora de fabricar sabores que se emplean di­lu­yentes o sustitutos baratos. Es cierto que estas falsificaciones son inaceptables, pero muchas veces no existe un riesgo directo para la salud del consumidor. Ese es el caso por ejemplo de la mezcla de aceite de oliva virgen extra con aceite de girasol más barato. «Pero ningún cliente desea perder su posición en el mercado por una evaluación negativa en ensayos realizados por re­vistas para con­su­midores u ONG», sabe bien Lösing. Por eso las materias primas se someten también a un análisis de vulnerabilidad. «Así sabemos cuáles son es­pe­cialmente propicias para las falsificaciones y po­demos controlarlas de forma proactiva». LOS EXPERTOS GARANTIZAN LA CALIDAD Symrise asegura todos los supuestos peligros con un sistema de evaluación de riesgos muy sofisticado y con la­bo­ra­to­rios de ensayo debidamente equipados. «Contamos con los laboratorios de control de calidad mejor equipados del sector en todo el mundo», explica Lösing. «Ninguna otra empresa es capaz de ofrecer esta complejidad».

Una materia prima falsificada o un producto contaminado de alguna manera no llega al procesamiento y es desechado con rigor por el control de calidad. De ello se encarga un equipo internacional altamente cualificado compuesto por más de 300 directores de calidad, asistentes de laboratorio, quí­micos, microbiólogos y tecnó­logos de todo el mundo que se han especializado en la materia. Hay microbiólogos que buscan exclusivamente riesgos micro­biológicos o evalúan la calidad microbio­lógica de las sustancias. O expertos que se dedican específicamente a evaluar los riesgos para la seguridad de los ali­mentos. Por su parte, también hay asistentes de laboratorio que trabajan en el control de calidad, por ejemplo para medir el contenido de sal de un extracto de proteína.

Por suerte, aún no hemos descubierto nada peligroso.
Carolin Denziol, tecnóloga

Una de las expertas es Carolin Denziol, tecnóloga en Holzminden. Trabaja con la analítica LCMS, es decir, la cromatografía de líquidos mediante un espectrómetro de masas. «Esto me permite encontrar hasta las concentraciones más pe­queñas», afirma Denziol. Así analiza de forma rutinaria las materias primas de los provee­dores. Para ello, toma mues­tras aleatorias o bien controla cada lote. Si hay alguna irregularidad, da la voz de alarma. Por ejemplo, si la proporción de acrilamida de un lote de granos de café es demasiado alta. Pero también se analiza la calidad de los productos que fabrica Symrise. «Gracias a Dios, hasta la fecha no hemos encontrado nada que perjudique la calidad o que incluso sea peligroso», añade Denziol. Si encontrara en la práctica un componente que no debería estar en un producto, habría que investigar de dónde procede esta de­no­mi­nada «propagación». La do­cu­men­tación minuciosa en la producción se toma como base para ello.

TIEMPOS DE REACCIÓN CORTOS Si en alguna parte del mundo se generan advertencias sobre la seguridad de los alimentos, los expertos evalúan esta información y, si procede, ponen en marcha las correspondientes medidas correctivas. Gracias a la interconexión global de los controladores de calidad, Symrise puede reaccionar rápido en todo momento. «Cuando a principios de año se advirtió de cúrcuma falsificada con cromato de plomo, lo investigamos de inmediato, analizamos muy rápido nuestras materias primas y fuimos capaces de descartar cualquier riesgo para nosotros», explica Chee Ghee Seng, Senior Analyst en Singapur. Junto con otros tres colegas, no solo utilizan los métodos de análisis ya existentes, sino que también los desarrollan aún más. «Realizamos de media 170 muestras al mes», comenta Chee Ghee Seng. Puesto que todos los resultados se registran de forma digital, están disponibles para los colegas de Singapur y Holzminden.

Además de todas las actividades de test y control, hay otras medidas que ga­ran­tizan la seguridad de las materias pri­mas. En la medida de lo posible, deben provenir de la propia región de origen. «Así la cadena de suministro es menos compleja, lo que supone una gran ventaja dado que hay menos po­si­bi­lidades incontrolables de fal­sificación o contaminación», subraya Gerd Lösing.

Symrise goza de un excelente prestigio en cuanto a la garantía de la seguridad de los productos. Por eso los clientes re­cu­rren de buen grado a la experiencia de Symrise. Mantener un nivel tan alto es una tarea conjunta y solo se puede con­seguir traba­jando en equipo. Lösing: «Así nuestros clientes pueden confiar ple­na­mente en que con Symrise apuestan sobre seguro».


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