CIENCIA & INVESTIGACIÓN

En cuerpo y alma

Gerd Lösing es desde 2016 director global del control de calidad en Symrise. En esta entrevista nos comenta la importancia del control de calidad y explica que se trata de una labor conjunta que solo puede ser perfecta si se trabaja en equipo.

¿Se fija en la lista de ingredientes al hacer la compra? Así es, porque en ella se oculta la información real. Por eso, suelo animar mucho a mi familia y mis amigos a que echen un vistazo a la lista de ingredientes antes de especular sobre las declaraciones comerciales. Para mí, la lista de ingredientes es especialmente importante a la hora de comprar helado, porque me fijo mucho en los productos lácteos como la nata y pretendo evitar a toda costa sustitutos como la grasa de palma. ¿Qué se necesita para ser un buen controlador de calidad? Por encima de todo, un buen director de calidad debe ser capaz de convencer a los demás de que la calidad de los pro­duc­tos es el bien más preciado. Además, es un especialista en los conocimientos con­cretos, pero también debe ser un generalista, si tenemos en cuenta las muchas áreas de una empresa donde la calidad es impor­tante. ¿Qué cosas le fascinan en su trabajo? Me encantan los sabores y los aromas, y me parece fascinante que cuando intentamos describir y especificar los sentidos hu­ma­nos siempre nos encontramos con nuestros propios límites y no po­demos sino inclinarnos ante la naturaleza y su enorme diversidad. ¿En qué está trabajando ahora mismo? Estamos intentando adaptar la organización del área a los nuevos retos en el ámbito de la seguridad alimentaria. Esto im­pli­ca cambios para mis em­ple­ados, lo que siempre conlleva una dosis de incerti­dumbre. En estas fases se siente uno es­pecialmente exigido como directivo, pero estoy encantado de contar con unos empleados que me prestan el máximo apoyo. Siento que puedo confiar plenamente en ellos. Aunque ya hemos realizado la mayor parte del proceso, la organización necesita su tiempo para adaptar los procesos y que los equipos puedan compenetrarse.

¿Qué cosas son especialmente importantes para usted? Este año nos ha demostrado especialmente que el mundo laboral es un espacio social y que significa mucho más que un mero puesto de trabajo en­ten­dido como el cumplimiento de unas tareas específicas. Muchos de nosotros echamos de menos la convivencia y la interac­ción con los demás en todas sus facetas, ya se trate de colegas, clientes o proveedores. Todos juntos debemos superar la crisis actual para volver a entrar en contacto en persona y más que nunca. ¿Qué objetivo se ha fijado para el desarrollo del control de calidad? Cabría destacar tres aspectos principales: en primer lugar, la reorganización para estar bien equipados de cara a las exi­gen­cias del futuro. Algo que me va a ocupar mucho próximamente es también la falta de profesionales y el intento de evitar la pérdida de conoci­mientos que conlleva la jubilación de los expertos. También es funda­­mental la digitalización. Quiero im­ple­mentar en el control de calidad tecnologías modernas como la inteligencia artificial, y ya tenemos en marcha un proyecto en este sentido que es ab­so­lu­ta­mente apasionante. ¿Cómo consigue motivar a sus empleados a que recorran este camino? En el departamento procuro ser muy transparente con los objetivos y los proyectos. No hay proyectos secretos ni ais­la­miento, y nuestra página en el SymPortal facilita todo tipo de información a la que pueden acceder todos los empleados, especialmente los nuevos. Desde hace poco es usted también miembro del Consejo de Supervisión de Symrise. Por así decirlo, en el Consejo de Supervisión soy un «viejo co­nocido», puesto que ya formé parte de él de 2011 a 2016. Ahora, a partir de abril de 2020 volveré a participar de lleno.


En el SymPortal se puede encontrar en enero la entrevista completa.

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